Reiki tibetano

El Reiki es una antigua técnica curativa de canalización de la energía procedente del Universo a través de las manos. No está vinculado a ninguna creencia ni práctica religiosa. Fue redescubierto a inicios del siglo XX por el médico japonés Mikao Usui, profesor de la Universidad de Tokio y estudioso de los métodos naturales de sanación de las enfermedades. En todas las épocas, y en muchas civilizaciones, el ser humano se ha curado intuitivamente poniendo las manos sobre sí mismo y sobre los demás, así como sobre animales y plantas, mitigando de este modo dolores y molestias y aportando alivio.

El Reiki tiene diferentes efectos y se ajusta por sí mismo a las necesidades del receptor. Reiki es una energía que tiene una frecuencia específica y que equilibra todas las demás energías que encuentra.  Actúa siempre en las raíces de los problemas o enfermedades y ayuda a transformarlas de forma consciente y al ritmo adecuado a cada persona. Sustenta y estimula la capacidad natural del cuerpo de autosanarse, revitaliza el cuerpo físico y restablece el equilibrio y bienestar mental, emocional y espiritual. Equilibra las energías corporales y libera la energía que pueda estar bloqueada en el cuerpo, promoviendo un estado de relajación y paz interior. Limpia el cuerpo de toxinas, por lo que ayuda a superar más rápidamente una enfermedad o molestia y a sostener los procesos de cambio.

Cualquier persona que lo desee puede recibir los beneficios del Reiki. Es adecuado para todas las edades, desde las madres embarazadas, los bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos.

El Reiki es beneficioso para estados de depresión, situaciones de estrés o ansiedad, agotamiento, insomnio, nerviosismo, tensiones musculares… pues relaja el sistema nervioso y libera tensiones y emociones. Está indicado también para recuperarse más rápidamente de lesiones, fracturas y de los efectos de una operación, así como para aliviar dolores agudos o crónicos y otras molestias corporales. Ofrece contrastados beneficios para mitigar los efectos secundarios de los tratamientos de quimioterapia y/o radioterapia y aumentar la resistencia y vitalidad del cuerpo y poder así sostener más favorablemente estos tratamientos.

El Reiki se puede combinar con buenas sinergias con otras terapias como la acupuntura, el masaje, las Flores de Bach, etc., y puede recibirse como complemento, de forma paralela, al tratamiento médico alopático o natural que se esté realizando. No existen contraindicaciones ni efectos secundarios negativos y no es posible una sobredosis porque el proceso se autorregula y se limita a la capacidad receptiva de absorción del paciente.

Una sesión de Reiki se realiza de forma individual; el paciente se tiende sobre la camilla de forma cómoda y relajada mientras el terapeuta aplica sus manos, sin necesidad de contacto directo, sobre diferentes partes del cuerpo. La duración de una sesión es entre 45 minutos y una hora aproximadamente.